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Indicios de una posible relación entre el mundo
físico y la conciencia
Las reacciones aleatorias se alteran cuando
ocurre algo importante para la sociedad
Eduardo
Martínez
20/02/2005
Cet
article est paru dans la revue Tendencias Cientificas
du 20 février 2005 dont Eduardo Martinez est l'éditeur
et le rédacteur en chef. Nous le reproduisons ici
avec son autorisation et nous le remercions.
http://www.wmaker.net/tendencias/index.php?action=article&id_article=122405&preaction=nl&id=78348&idnl=3252&
Un experimento iniciado en 1970 y presente en
65 países desvela una sorprendente relación
entre los acontecimientos importantes para la sociedad
humana y las reacciones físicas aleatorias. No
sólo se desvían de sus valores habituales
cuando ocurre algo significativo en la sociedad, sino
que la alteración puede producirse incluso antes
de que el acontecimiento relevante tenga lugar. Ocurrió
horas antes del 11 de septiembre y en vísperas
del tsunami asiático. La investigación,
aunque ya tiene 35 años, está todavía
en sus primeros pasos y no puede considerarse concluyente,
si bien sugiere que una relación todavía
desconocida para la ciencia existe entre el mundo físico
y el mundo de la conciencia. Por Eduardo Martínez.
Una red mundial de generadores de números aleatorios
muestra anomalías de funcionamiento cuando se producen
acontecimientos que afectan a millones de personas, según
un experimento iniciado en 1998 y que hoy tiene presencia
en países de todos los continentes.
La
red se llama The Global Consciousness Project GCP (http://noosphere.princeton.edu/
) y representa el primer esfuerzo internacional para explorar
si la atención social que comparten millones de
personas cuando ocurren determinados acontecimientos relevantes,
puede ser medida y validada científicamente.
La
red GCP lleva operando desde hace 35 años y tiene
presencia en 65 países, desde Alaska a las islas
Fidji. Funciona en todos los continentes del globo y en
todas las franjas horarias. En ella trabajan 75 investigadores,
analistas e ingenieros.
Aunque
está alojada oficialmente en la Universidad de
Princeton y muchos de los investigadores participantes
forman parte del estrato académico, la red GCP
no está financiada por subvenciones universitarias,
sino por una serie de patrocinadores. Entre ellos destacan
The Princeton Engineering Anomalies Research http://www.princeton.edu/~pear/
y The Linux Documentation Project
http://www.ibiblio.org/mdw/index.html .
The
Princeton Engineering Anomalies Research (PEAR) fue creado
en 1979 por el decano de la Escuela de Ingeniería
y Ciencia Aplicada de la Universidad de Princeton, Robert
G. Jahn http://www.princeton.edu/~pear/jahn.html,
con la finalidad de estudiar científicamente la
interacción entre la conciencia humana y los instrumentos
mecánicos y físicos. Entre los artículos
explicativos de esta experiencia destaca el publicado
por la revista
Foundations of Physics Letters. El texto íntegro
ha sido difundido por GCP.
Conciencia
y realidad
Robert
G. Jahn ha dedicado un equipo de ingenieros, físicos,
sicólogos y humanistas a desarrollar una serie
de experimentos y elaborar modelos teóricos que
contribuyan a explicar el papel que juega la conciencia
en el establecimiento de la realidad física.
La
búsqueda de una posible relación entre la
conciencia y la realidad material es una vieja tarea de
la física teórica que fue perfectamente
explicada en 1984 por John Wheeler y Wojcieck Zurek, cuando
escribieron en su obra Quantum Theory and Measurement
que son necesarios los observadores para dar existencia
al mundo. Al buscar la posible relación entre la
conciencia humana y determinados acontecimientos, el GCP
forma parte de esa línea de investigaciones.
GCP
funciona mediante una red de generadores numéricos
aleatorios (GNA, REN en inglés). Una vez por segundo,
cada GNA experimenta con 200 bits, es decir, con 200 ceros
y unos, para determinar cuál de los dos dígitos
prevalece. Es como tirar 200 veces una moneda al aire
para determinar cuántas veces cae cara y cuántas
cruz.
GNA
utiliza la tecnología informática para generar
dos números –el 1 y el 0- continuamente,
en una secuencia totalmente aleatoria, emulando así
el ejemplo de la moneda arrojada al aire, con dos posibles
resultados: cara o cruz. Las secuencias resultantes se
reflejan en gráficos. Las desviaciones en estas
emisiones o en sus resultados provocan la aparición
de curvas en los gráficos.
Leyes clásicas de
cambio y de los Grandes Números
Estas
secuencias se rigen por las leyes clásicas del
cambio, así como por la ley de los grandes números.
Las leyes clásicas de cambio, como las leyes de
Newton sobre la conservación de los momentos lineales,
dictan que los generadores emiten igual cantidad de unos
y de ceros en cada experimento.
La
Ley de los Grandes Números, considerada el primer
teorema fundamental de la teoría de la probabilidad,
establece a su vez que la frecuencia relativa de los resultados
de un cierto experimento aleatorio, tienden a estabilizarse
en cierto número, que es precisamente la probabilidad,
cuando el experimento se realiza muchas veces.
Según
ambas leyes, por tanto, cada segundo del experimento GCP
se emite la misma cantidad de unos y ceros en 65 países
diferentes del mundo, al mismo tiempo que las probabilidades
de que predominen unos o ceros tiende a estabilizarse
en el tiempo en todos los experimentos, representando
así la probabilidad.
Un
programa presente en cada ordenador de la red registra
las secuencias aleatorias resultantes de cada generación
de unos y ceros. Memoriza esas resultantes y envía
los datos, cada cinco minutos, al servidor central de
Princeton, donde son comparados informáticamente
con los datos obtenidos por el mismo procedimiento por
el resto de la red.
Impacto
social y aleatoriedad
Lo
que ha sorprendido a los científicos es que cada
vez que ocurre algo que tiene un gran impacto social,
las secuencias de estos generadores numéricos aleatorios
se alejan de los valores habituales, mostrando desviaciones
extraordinarias. Han constatado que un fenómeno
social impactante influye en el comportamiento del generador,
tal como sugiere la metáfora del gato de Schrödinger.
Por
ejemplo, si después de varios años de arrojar
monedas al aire se establece que en un 35% cae cara y
un 65% cae cruz, esos valores cambian radicalmente cuando
ocurre algo importante que capta la atención de
mucha gente en el mundo, desviándose de los valores
ordinarios.
Estos
cambios en los comportamientos aleatorios se han detectado
en una serie de episodios, como el bombardeo de una embajada,
el ataque terrorista del 11 de septiembre, una catástrofe
aérea o una toma de rehenes. Incluso en el reciente
tsunami asiático.
Los
generadores funcionan constantemente, generando millones
de números y gráficos segundo a segundo,
día a día, extraidos del ruido cuántico.
La mayoría del tiempo, el gráfico que refleja
los resultados de este juego aleatorio se mantiene más
o menos en una línea plana, que refleja la probabilidad.
Cambio sorprendente
Sin
embargo, el 6 de septiembre de 1997, cambió: el
gráfico subió hacia arriba, registrando
un cambio repentino. Los científicos lo achacaron
a la atención centrada de millones de personas
en el entierro de Diana de Gales en la abadía de
Westminster.
En
otros momentos del experimento, importantes acontecimientos
sucedidos en el mundo hicieron variar las fluctuaciones
aleatorias derivadas de las máquinas GNA: el bombardeo
de la OTAN sobre Yugoslavia, la tragedia submarina de
Kursk, las vísperas de año nuevo…
Predicciones
de catástrofes
Sin
embargo, lo más sorprendente estaba aún
por llegar. El 11 de septiembre de 2001, cuatro horas
antes de que las torres gemelas sufrieran el ataque terrorista
de dos aviones suicidas, los gráficos comenzaron
a trastocarse, como si la conciencia humana previera que
algo terrible, impactante e importante para la comunidad
global fuera a suceder.
Las
desviaciones registradas el 11S en las pulsiones aleatorias
no pueden atribuirse a alteraciones electromagnéticas
o excesivo uso de los móviles, tal como explican
los protagonistas de esta experiencia en el Journal of
Scientific Exploration http://noosphere.princeton.edu/papers/jseNelson.pdf.
Para
los científicos, aquellas cuatro horas fueron extrañas:
no sabían lo que estaba pasando para que los números
variaran, y se quedaron atónitos cuando descubrieron
que quizá lo que había afectado a los gráficos
era un hecho que, para cuando éstos habían
comenzado a cambiar, aún no había ocurrido.
En
aquel momento, las transformaciones en el orden numérico
parecieron un fruto del mero azar. Sin embargo, en diciembre
de 2004, las máquinas parecieron volverse locas
de nuevo. Veinticuatro horas antes de que sucediera el
inmenso terremoto del Océano Índico que
tanto afectara al Asia suroriental, devastando las costa
y matando a 250.000 personas, los gráficos se trastocaron
de nuevo.
Algunos
científicos insisten en que todo puede ser casualidad,
a pesar de que el equipo de Princeton señala que
es muy difícil cambiar el orden aleatorio de los
números al azar, sin que haya una causa de peso
para ello.
Relación
desconocida
El
doctor Nelson, miembro del equipo de Princeton, en declaraciones
a RedNova http://www.rednova.com/news/display/?id=126649,
señala sin embargo que la importancia de los resultados
registrados en los gráficos radicaría en
que, a pesar de que todos funcionemos como individuos,
parece ser que hay algo mayor, un elemento común
en nuestras conciencias, un elemento global, si bien cuando
se habla de conciencia global se trata únicamente
de una metáfora.
La
investigación, aunque ya tiene 35 años,
está todavía en sus primeros pasos y no
puede considerarse concluyente, si bien sugiere que una
relación todavía desconocida para la ciencia
existe entre el mundo físico y el mundo de la conciencia.